Vivir coherentemente los valores organizacionales en el día a día.
Un valor tiene valor sólo si se manifiesta con comportamientos y acciones auténticos y coherentes con lo que se pregona. Esta es la base para crear confianza y reputación dentro y fuera de la empresa -un capital tan importante como el capital financiero- lo que es esencial para atraer y mantener a los mejores inversionistas, empleados, clientes y proveedores, así como para sostener excelentes relaciones con la comunidad.
Incluye metodologías dinámicas para:
Implementar el Plan VEA, con metas y procesos específicos de los valores que tanto el individuo como la organización se comprometen a vivir.
Establecer el Monitor VEA, un sistema de monitoreo y retroalimentación individual sobre el cumplimiento de los valores establecidos en el Plan VEA.
Descubrir en uno mismo las brechas entre los valores que declamamos y nuestras propias actitudes y conductas.
Llevar a cabo programas de formación de competencias destinados a cerrar las brechas.