Hacer explícitos los valores y comportamientos asociados y asegurar que inicialmente los miembros de la junta directiva y los ejecutivos se comprometan a integrarlos coherentemente en las decisiones, estrategias y actuaciones.
Como los valores impregnan todo lo que pensamos y hacemos, es vital.
Incluye metodologías dinámicas para:
definir y seleccionar los valores a conciencia;
identificar los comportamientos que han de manifestar dichos valores;
perfilar una cultura organizacional que promueva la vivificación constante de los valores seleccionados;
desarrollar estrategias para implementar lo anterior.